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domingo, 23 de noviembre de 2008

Del monitor a la gran pantalla

Hoy en día es rara la gran producción cinematográfica que se estrene y que no vaya acompañada de su propio videojuego. Sin ir más lejos, Quantum of Solace, la última de James Bond, vio la luz ayer en España, aunque el juego electrónico inspirado en ella lleva ya algunas jornadas de rodaje. Lo mismo sucedió con su antecesora, Casino Royale, y a otras muchas cintas desde que, a inicios de los años 90, vio la luz Star Games, un videojuego basado en La Guerra de las Galaxias.

Pero los caminos del cine y el videojuego se unieron mucho antes. Ambas industrias compartieron (y comparten) tecnología. La familia perruna 101 dálmatas o Cenicienta (ambas de Disney) y los videojuegos Karateka y Prince of Persia (segunda mitad de los 80) tienen un denominador común: la retroscopia. Este sistema proyectaba imágenes de vídeo que, detenidas, permitían dibujar sobre ellas y captar movimientos.

La tecnología, inventada por Max Fleischer (creador de la explosiva Betty Boop), permitió crear animaciones de forma más rápida y dotó de mayor realismo a los personajes de uno y otro género, explicó ayer en el Congreso de Desarrolladores de Videojuegos el animador valenciano Felipe Busquets, que trabaja para Rockstar North, en Reino Unido.

El paso del tiempo hizo que los avances tecnológicos desbancaran a este método. Hoy lo que se impone en la captación de movimiento es el sistema óptico. En las imágenes de rodajes es ya habitual ver actores vestidos con monos negros salpicados de luces blancas. Estas sirven para captar el movimiento, que es procesado en tiempo real por los ordenadores. La técnica se ha utilizado, por ejemplo, en la saga El señor de los anillos o King Kong para dar realismo al gigante simio.

Pero la industria del videojuego, no sólo española sino mundial, todavía no tiene el empuje suficiente como para dar el salto al cine, al menos con calidad. Eso sucederá, según Busquets, "cuando sea una forma de entretenimiento todavía más masiva". Entonces, "la gente del cine se planteará en serio hacer películas de videojuegos".

No obstante, ha habido precedentes. El primero, Tron (1982), que narra las aventuras de un programador que se introduce dentro de los circuitos de una computadora. Pese a no ser propiamente una cinta inspirada en un juego electrónico, abrió la puerta a un género que se descubrió al mundo con Super Mario Bros (1993). El filme, como muchos de los que iniciaron la saga, es "terrible", en opinión Álvaro Vázquez, de la empresa Grin. Uno de los motivos es que, pese a que la industria tiene cada vez mejores guionistas, los videojuegos no suelen desarrollar historias complejas.

El fontanero con bigote arrasó durante años en las consolas, pero no pudo con la pantalla grande. Pese a contar con importantes actores -Bob Hoskins como Mario y Dennis Hopper en el papel de King Koopa-, fracasó de manera rotunda.

Pero no todo han sido malas películas. Uno de los mayores éxitos llegó una década después de la mano de Angelina Jolie, quien puso carne y huesos a Lara Croft. En 2001, Hollywood tomó la idea del videojuego Tomb Raider. Le siguieron muchos otros, Final Fantasy, Resident Evil..., y se están preparando nuevas producciones de Prince of Persia o Los Sims.