Páginas

sábado, 13 de septiembre de 2008

Detrás de cámara con Roberto Sneider

Hace siete años ‘Arráncame la vida’ sacudió al director mexicano

MÉXICO (El Universal).— A principios de los 90 Roberto Sneider recibió la llamada de un productor inglés para adaptar al cine “Dos crímenes”, la novela de Jorge Ibargengoitia. Pero algo pasó, como ocurre frecuentemente en el mundo del llamado séptimo arte y el proyecto se interrumpió.

Pero Sneider ya tenía la historia en la cabeza y tomó la cinta en sus manos. Entonces consiguió un elenco encabezado por Damián Alcázar y Dolores Heredia y la convirtió, dicen los expertos, en una obra maestra. Ganó el Ariel como Mejor Ópera Prima y del director en los festivales de Bogotá y Nantes. Luego esperó, paciente, más de 10 años para poder filmar otro de sus sueños: “Arráncame la vida”.

La vida cinematográfica no ha sido sencilla para este hombre nacido en la ciudad de México hace 46 años. Estudió la preparatoria en Florida, EU, y luego retornó al país para enlistarse en la Universidad Iberoamericana y estudiar Ciencias de la Comunicación con especialización en cine. Ahí fue compañero de Carlos Carrera (“El crimen del Padre Amaro”) y Jorge Bolado (“Segundo siglo”).

A fines de los 80, tras formar parte del equipo de producción de “Gringo viejo” y formar parte del Núcleo de Estudios Teatrales, Sneider decidió irse a radicar al país del norte. Desde ahí dirigió un capítulo de la serie televisiva “Hora marcada”.

Luego de “Dos crímenes”, Roberto se dedicó a hacer comerciales y a dedicarle tiempo a su familia, para ver crecer a sus hijos. Pero no paró de intentar estar cerca del cine. En 2005, el escritor José Agustín anunció que su novela “Ciudades desiertas” sería llevada al cine por Sneider.

“Me encantó cómo ha resuelto todo, quedó debidamente cuajado”, dijo Agustín. Pero no ocurrió nada. Aunque recientemente el cineasta aceptó que le gustaría seguir dirigiendo adaptaciones.

“Arráncame la vida” lo sacudió hace siete años. Y terminó haciéndola con un presupuesto de 65 millones de pesos, convirtiéndose en la producción más cara de la historia en México.

Cuando concluyó el rodaje, se le preguntó si había temor de que la gente comparara la novela con la película y saliera desilusionada. Y contestó seguro. Sin titubear. “El tema es si la película funciona como película. El temor en todo caso es no perder la perspectiva y haber considerado todos los elementos para contarla”.

Y quien la ha visto ya, dice que lo consiguió. Roberto Sneider dirigió los mediometrajes “La cara de la desgracia” y “Primer amor”. Es fan de la cinta “Bajo California, el límite del tiempo”.