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jueves, 8 de mayo de 2008

Se puede ganar hasta $ 3000 por pintar el auto con publicidad

Por ALEJANDRA BERESOVSKY

En el último año apareció un nuevo desafío porteño: el de pasar cinco minutos sin que una publicidad se contacte con los sentidos. Los anunciantes tienen cada vez más alternativas para llegar a su público y esa variedad está generando también oportunidades de negocio para titulares de espacios de alta visibilidad.

La última novedad en el mercado es la aparición de la publicidad en ascensores, una opción que ayudará a más de un tímido a evitar el contacto ocular con sus transitorios acompañantes. “Nosotros no solo instalamos un servicio de publicidad, Elemidia mejora la calidad del viaje dentro del ascensor”, defiende Renato Donati, gerente general de la filial de la firma brasileña que se instaló en el país en mayo de 2007 y hoy tiene 80 monitores en 25 edificios. La empresa apunta a instituciones públicas y comerciales, como hoteles o universidades, y el acuerdo con el consorcio o dueños de las instalaciones es diferente según la compañía. “Varía según el edificio. Hay modelos de negocio distintos; puede ser un pago mensual o un canon por única vez”, agrega el ejecutivo. Donati insiste en que el sistema no se reduce a un formato publicitario y puntualiza que la compañía cuenta con un periodista que actualiza diariamente los contenidos. A la hora de tarifar, tampoco hay valores unívocos. “Se vende por monitor y por semana”, indicó, aunque trascendió que oscila de $ 60 a $ 140 por semana.

Cool, una de las primeras que innovó en publicidad no tradicional en los baños de shoppings y cines, lanzó ahora un formato aún más insólito. Se trata de la proyección audiovisual en paredes, una modalidad que solo funciona de noche (de 19 a 2 de la madrugada) y que cuesta $ 12.500 por jornada. “Lo vi en Holanda hace dos años; en febrero del año pasado llamé a un amigo que tiene una productora y le dije que nos hacíamos cargo de todos los costos. Ya hicimos una acción y hay anunciantes que se pelean por la próxima”, asegura Clara Mollo, directora de Cool.

Roller Media, del grupo chilenocanadiense Impírica, se especializa en hacer campañas sobre autos de particulares. “Tenemos una base de 2.500 autos cuyos dueños están dispuestos a plotear o poner publicidad en el vidrio trasero o baúl”, cuenta Cristóbal De la Borra, presidente de la empresa. “Segmentamos por perfil o por barrio; por ejemplo, madres que van a buscar a sus hijos al colegio o universitarios”, agrega. Para pagar a los titulares de rodados, la firma fotografía el cuentakilómetros. “En un caso en el que se usaron 100 autos de universitarios que en un mes superaron los 800 kilómetros, pagamos $ 120, pero por formatos más grandes se abonan $ 250 y, en los ploteos completos, $ 2000 o $ 3000”, precisó.

Los taxis también se convirtieron en un escenario ideal para publicidad. La pionera Spotlight ya tiene una competidora, Publitax TV. El acuerdo con los dueños de coches implica un pago de $ 350 por la instalación de la pantalla y $ 150 por mes por los anuncios. “Comencé con cuatro anunciantes y hoy tengo 25, también trasmitimos canales de TV, como Cosmopolitan o El Gourmet”, dice Verónica Ortega, presidenta de Spotlight.