Páginas

domingo, 4 de mayo de 2008

ZP (Zapatero Presidente), una marca con éxito

GERMÁN YANKE
Cuando los asesores electorales del presidente Rodríguez Zapatero inventaron lo de ZP (que aludía tanto a su apellido como al mensaje Zapatero Presidente) e idearon una campaña que parecía colocar en el mercado más una marca que un programa político, hubo quienes, en el campo socialista se llevaron las manos a la cabeza. Unos se negaban a que un proyecto político, del que poco antes se había tratado de vender su antigüedad de cien años, se convirtiera en una operación de marketing, más aún, en una marca personal en la que los colores, el peinado, el traje y los modos del candidato eran el elemento fundamental.
Se trataba de un paso adelante, sin duda, en las técnicas publicitarias de las campañas políticas, que nada tenía que ver incluso con la presentación pública de Felipe González, a pesar del impacto de su personalidad y maneras en el electorado socialista. González significaba «el cambio» y hasta la derecha podía enumerar alguno de sus contenidos políticos. Rodríguez Zapatero significaba, simplemente, ZP, una sorpresa en el escenario de la política que, sin más, podía ser presidente. Otros, aun quejosos, admitían que, en los nuevos tiempos de la imagen y las marcas, el procedimiento ideado por los publicistas podía tener éxito aunque, tras las elecciones, habría que volver al programa y al viejo, aunque actualizado, proyecto centenario del PSOE.